
En Japón, todo en general, tiene un precio mayor que en España. Se salvan los coches. Esta furgoneta, de motor híbrido, y tan grande que un gigante podría dormir en ella, valía unos 15.000 euros.

Una de las primeras cosas que nos sorprendió en Japón, es la mezcla de tradición y modernidad, de clasicismo y extravagancia, de religiosidad y transgresión...
Cómo para no fotografíar a las niñas vestidas de señorita Rotenmeyer y botas destroyer, en el templo de Asakusa, en actitud plenamente devota.

O el robot que toca la trompeta y el coche sacado de las pelis futuristas...

Estos son los abuelos de la película "Cuentos de Tokio", de
Ozu Yasujiro, 1953

Para empezar por Japón. Los 3 samurais.

Una vista de la metrópoli. Tokio es la mayor del mundo. Dicen que viven más de 30 millones de personas. A pesar de lo "apretado" que está todo, hay rincones guapos, como este desde el Palacio Imperial.
La primera impresión es la extrema limpieza y orden de todo. No hay algo igual en el mundo. Y es que a pesar del calor, Tokio no huele.

El AVE de Japón, tiene otro aspecto que el español, como un poquito más rápido. Este es el
Nozomi. Llegamos a pensar en la estación de Yokohama que vivíamos un terremoto en directo, pero no, era que pasaba un convoy de 20 vagones a 350 Km por hora.

En Japón, al ser isla volcánica, te los puedes encontrar a la vuelta de la esquina. Lo mejor son las aguas termales "onsen" donde uno puede entregar su cuerpo al descanso por unos cuantos euros. La del paragüas no lo lleva por la lluvia volcánica, si no por el sol. Y es que allí, la belleza no es morena.

Desde aquí al plato de
sushi. Puerto de Tokio, a las 6:00 de la mañana, al fresquito para despertar.

Vaya sed!!
Tokio, en pleno mes de Agosto, con 90% de humedad, resulta sofocante. Pero afortunadamente, todo Japón esta llena de máquinas como estas. Adiós a la deshidratación!
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