Club de conversación en la ciudad de Ragusa Ibla. Los dos señores calientan las cuerdas vocales para la reunión vespertina del "circolo".
Si te gustan las emociones fuertes, no hay nada mejor que conducir por Sicilia: las señales de tráfico son meramente decorativas. Es la ley del más astuto, la del claxon, la ley del que primero mete el morro del coche, arriesgando la integridad de su vehículo...
Nada más excitante que ir por una carretera nacional a 80km/h, y ver como aparecen súbitamente coches, personas, bicicletas, motos, tractores, etc. por las incorporaciones de la derecha (o izquierda). Obviamente, lo hacen sin mirar, esperando que te apartes primero tú. Todas estas descargas de adrenalina tras el volantazo de turno, despúés de unos cuantos días, se convierten en rutina.
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