Un nuevo viaje nos lleva a los Alpes. Estaremos unos pocos días, ya que las exigencias infantiles y las laborales nos limitan por todas partes. Pero estando tan cerca, los alpes, ya sean de cualquiera de los 7 países que abarcan, es un destino que reúne las condiciones de belleza, practicidad (coche, alojamientos), accesibilidad (trenes, teleféricos), proximidad a España, etc. etc..... cómo no ir?
No nos arrepentimos de la elección y lo recomendamos, especialmente a aquellos que admiren las montañas y tengan niños.
Además, en nuestro caso, nos tocó la ola de calor de jun-jul del 2015, con lo que descubrimos las montañas a 40º.
La maravillosa Annecy fue nuestra puerta de entrada a los Alpes
En nuestro plan, a continuación, consistía en ir directamente al gigante de los alpes, al Mont Blanc.
Chamonix es el destino de los alpes franceses, por excelencia. No defrauda las expectativas. Los glaciares, aunque en retroceso, bien merecen una visita, al igual que el famoso teleférico del Aiguille du Midi. El ascenso a 3.842m es escalofriante, así como el frío que te espera arriba, a pesar de la ola de calor abajo. Es el punto de partido para excursiones por el famoso Vallée Blanche, que es uno de los sitios recomendados para todo deportista de aventura o simplemente amante de la alta montaña, como toda la vida.
Este glaciar se caia encima
Impresionante!! La vista es más que sensacional
Impresionante!! La vista es más que sensacional
Esta es una de las numerosas construcciones en la cumbre de picos que hay por Francia, Suiza, etc. Esta gente nos lleva años de ventaja. Más cerca de España, en Pirineos, recomendamos también la del Pic du Midi de Bigorre
Intrépidos lo subían a pie, sobre la cornisa de nieve
El Mont Blanc espectacular en la luz de la tarde desde la distancia
Los primeros escaladores, allá por 1.786
La mejor atracción con los peques, sin duda es ir hasta el glaciar. Se puede hacer con una ruta o el trenecito que te deja a pie de un teleférico. El tren de Montenvers te deja en el Mar de Glace. El problema es que cuando ves el nivel del glaciar que habia hace unos años a ahora, sí que te quedas congelado.
Ojo, que el tren no te deja en el glaciar, hay que tomar un teleférico pequeño y luego una gran bajada hasta los agujeros abiertos.
Evidentemente el contraste de los 40º afuera con el interior del glaciar fue enorme, pero merece la pena el paisaje espectacular, la bajada, el estar dentro de un glaciar, no es algo habitual...
Pont en Royans, una de las joyas camino de los alpes



